Últimamente están
pasando cosas en mi vida. Unas son buenísimas, y otras no lo son
tanto, pero lo más importante es que, por fin, estoy descubriendo
cuál es mi lugar en el mundo.
Para eso he tenido que
dejar a alguien por el camino.
Y he tenido que volver
atrás, muy atrás, en mi vida, y encontrarme con unas amigas de la
infancia que me han hecho recordar lo bueno de la vida, que es la
amistad. Me ha encantado reencontrarme con ellas, y darme cuenta de
que todo sigue igual, de que están ahí. Ahora no volverán a irse
de mi lado, porque no se lo voy a permitir. Porque ahora que nos
hemos reencontrado después de tantos años, estoy convencida de que
vamos a seguir manteniendo el contacto para siempre.
Y ahora estoy empezando a
saber cuál es mi lugar en el mundo. Estoy empezando a situarme por
fin. Estoy empezando a descubrir, que a pesar de mis miedos y de lo
insegura que soy, a pesar de que haya gente que siempre está
dispuesta a pisarme, a decirme que no soy nadie, a menospreciarme
delante de los demás, también hay gente que me aprecia.
Y pensaréis, ¿pisarte?
¿menospreciarte?
Sí, es verdad,
últimamente hay gente que se empeña en hacerlo, medio en broma
medio en serio, como quien no quiere la cosa, así entre jijis y
jajas...
Pero gracias a estas
personas también sé cual es mi lugar en el mundo. Y ahora paso a
describirlo.
Sé que no soy la mejor
en casi nada. Sé que no soy la más alta, ni la más guapa, ni la
más inteligente, ni la más simpática, ni la más cool, ni la más
estilosa, ni la más elegante...
Pero ahora sí sé lo que
soy. Soy maja, empatizo bastante bien, soy lista, soy seria y
responsable, soy graciosa, soy comprometida y soy leal.
Y ahí es donde entra el
huequecito que me estoy haciendo en el mundo.
Mi lugar en el mundo está
situado en medio de la gente. Hay gente de todo tipo, gente alta,
gente baja, gente guapa, gente corriente, gilipollas, alguno que se
quiere hacer el gracioso a mi costa, alguno que de verdad es
gracioso, gente buena, buena gente, los que pasan desapercibidos, los
que llaman la atención a todas horas... Bueno, que hay de todo. Pero
yo me estoy abriendo el hueco entre la gente que me quiere, la que me
aprecia, la que me hace reír, la que valora lo que hago, la que me
apoya, la que no me machaca, la que sabe lo que valgo, la que me hace
sentirme un poquito más segura de mí misma. En definitiva, mi lugar
en el mundo es un rincón cómodo donde están los míos.
Y a los demás que les
vayan dando. Quien no me aprecia no me tiene. Quien no me valora no
se merece mi esfuerzo.
Me gusta mi lugar en el
mundo y la gente que está en él, creo que me voy a instalar aquí
definitivamente.
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